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CAMINO ATENTO: TEJIENDO REDES A TRAVÉS DEL ARTE
Hay proyectos que no se miden en distancias, sino en la intensidad con la que se vive cada paso. Gracias al programa Erasmus la ESAD de Matosinhos y la Escuela de Arte de Úbeda, no solo intercambiaron técnicas; sino que tejieron vínculos humanos y culturales profundos, convirtiendo este proyecto en una herramienta pedagógica transformadora indispensable, capaz de mejorar la formación del alumnado y de los docentes de ambas escuelas.
Camino Atento, nacida de una enriquecedora experiencia de movilidad en Porto por parte de nuestra compañera Sandra Carvalho, es una sutil cartografía de la mirada, un puente colgante tendido entre la observación pausada del viajero y el latido artesanal del taller. Nace como una invitación a desacelerar el ritmo, levantar la mirada y reconectar de forma genuina con el entorno y con nosotros mismos, pues cada pausa se transforma en una oportunidad para redescubrir lo esencial. Los motivos ornamentales de la azulejería portuguesa —esos tapices urbanos llenos de ritmo, historia y oficio que visten fachadas e iglesias— es la chispa de la que surge un diálogo artístico que viaja desde las texturas del Atlántico hasta las mesas de estampación del Taller de Serigrafía de la Escuela de Arte Casa de las Torres de Úbeda y permite descubrir en ella una posibilidad de creación
La propuesta plástica se despliega en una sugerente composición de lógica modular, donde las formas orgánicas de carácter ornamental se entrelazan armónicamente con estructuras geométricas abstractas. El diseño renuncia a la copia literal para abrazar una evocación íntima: una coreografía de tres tintas —verde oliva, rojo y amarillo— cuyas capas superpuestas generan nuevas vibraciones cromáticas y una magnética sensación de profundidad sobre el papel.
Detrás de cada estampa y de cada elección cromática habita una red invisible pero firme. El Camino Atento concluye su viaje dejando la impronta de lo vivido. Aquello que comenzó como un paso ligero y curioso por las calles de Porto queda finalmente impreso y resguardado en el papel en Úbeda, recordándonos que los verdaderos trayectos no se miden en kilómetros, sino en la memoria gráfica que dejamos grabada en el alma.